Los caminos, en algunas ocasiones, nos alejan de aquellos lugares de los que deseamos huir...
¿Son esos mismos caminos los que nos acercan a nuevas experiencias?
El placer por descubrir un nuevo paraje, alguna anécdota interesante, el colorido de otro ocaso, pueden hacer que miles de kilómetros sean solo un condimento más para un espíritu aventurero en busca de otra historia por revelar...
Recorrer la precordillera, es casi, un ejercicio terapéutico de relax...
Altamente recomendable por cierto...